Según una nueva declaración científica, identificar y tratar los factores de riesgo de depresión, ansiedad y otras afecciones de salud psicológica durante el embarazo y el posparto puede mejorar los resultados de salud a corto y largo plazo tanto para la madre como para el niño.
"Es fundamental que redefinamos la salud cardiovascular materna para incluir la salud psicológica porque existe evidencia sólida sobre la asociación de la salud psicológica con los resultados cardiovasculares", dijo la presidenta del grupo de redacción Garima Sharma, M.D., FAHA, directora de cardiología preventiva y salud cardiovascular de la mujer en Inova Schar Heart and Vascular en Fairfax, Virginia.
La tasa de mortalidad materna en Estados Unidos es dos o tres veces mayor que las estimaciones de otros países de altos ingresos y ha empeorado desde la pandemia de COVID-19, con disparidades significativas entre personas de razas y etnias subrepresentadas. La tasa de mortalidad de las mujeres negras no hispanas que dan a luz es 2,6 veces mayor que la de las mujeres blancas no hispanas.
Se estima que el 52% de las mujeres en edad reproductiva informan tener antecedentes de una condición de salud psicológica. La incorporación de exámenes de salud psicológicos periódicos en la atención perinatal implica capacitar a los profesionales de la salud para que utilicen herramientas de detección de manera efectiva y establezcan protocolos para la atención de seguimiento, incluida una evaluación integral e intervenciones apropiadas.
El embarazo y postparto es una etapa única en el camino de la maternidad. Visualicemos la necesidad de incorporar un tratamiento holístico, que tome en cuenta todas las perspectivas de salud.
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